Un ataque de pánico es un episodio aislado o esporádico de miedo intenso acompañado por síntomas físicos y cognitivos.

Ataques de pánico: qué son y cuáles son sus síntomas

Sentir que el corazón se acelera de forma repentina, que falta el aire o que algo terrible está por ocurrir puede ser una de las experiencias más angustiantes que una persona puede atravesar. Aunque muchas personas confunden o explican esta situación con un infarto, creen que van a morir o sienten que pierden el control, es probable que se trate de un ataque de pánico.

Si bien los síntomas son intensos y completamente reales, un ataque de pánico no significa necesariamente que exista una enfermedad física grave ni que la persona "se esté volviendo loca". Comprender qué ocurre en el cuerpo y en la mente durante estos episodios puede ayudar a reducir el miedo, favorecer un abordaje adecuado y plantear un tratamiento en caso de que sea necesario.

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso o de malestar extremo que aparece de forma brusca y alcanza su máxima intensidad en pocos minutos. Durante ese tiempo, la persona experimenta una intensa activación física acompañada de pensamientos catastróficos, como la sensación de que está sufriendo un infarto, que perderá el control o que va a morir.

Un ataque de pánico es un fenómeno clínico que puede presentarse en distintos trastornos psicológicos e incluso en personas sin un trastorno mental diagnosticado. Por sí mismo, no constituye un diagnóstico y tener un ataque de pánico no es lo mismo que desarrollar un trastorno de pánico.

Tipos de ataques de pánico

Desde el punto de vista clínico, los ataques de pánico pueden clasificarse según la forma en que aparecen.

Inesperados

Se presentan sin un desencadenante evidente o identificable. La persona puede estar descansando, trabajando o realizando una actividad cotidiana cuando los síntomas aparecen de manera repentina. Este tipo de ataques es característico del trastorno de pánico.

Ataques de pánico esperados o situacionales

Ocurren de forma consistente frente a un estímulo específico, como subir a un ascensor, viajar en avión, conducir o hablar en público. Son frecuentes en personas con fobias específicas o ansiedad social.

Ataques relacionados con determinadas situaciones

En algunos casos, ciertas situaciones aumentan la probabilidad de experimentar un ataque de pánico, aunque no lo desencadenan siempre. Por ejemplo, una persona puede presentar ataques con mayor frecuencia durante períodos de estrés intenso o en lugares muy concurridos, pero también atravesar esas mismas situaciones sin síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de un ataque de pánico?

Según los criterios diagnósticos del DSM V, durante un ataque de pánico pueden aparecer cuatro o más de los siguientes síntomas:

No todas las personas experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad.

Desrealización y despersonalización: todo parece extraño

Uno de los síntomas que más preocupación genera es la sensación de que la realidad o uno mismo "han cambiado". Hablamos de desrealización y despersonalización.

Desrealización: consiste en experimentar el entorno como si fuera extraño o irreal. Algunas personas describen que el mundo parece un sueño, que los colores se ven apagados, que las personas parecen lejanas o que observan todo "como en una película".

Despersonalización: implica una sensación de desconexión respecto de uno mismo. Es frecuente sentir que se observa el propio cuerpo desde afuera, que la voz resulta extraña o que existe una distancia entre los pensamientos y el cuerpo.

Aunque son experiencias muy angustiantes, forman parte de la intensa respuesta de ansiedad y no significan que la persona esté perdiendo el contacto con la realidad ni desarrollando un trastorno psicótico.

¿A qué edad suelen comenzar?

El inicio puede producirse en diferentes momentos de la vida, aunque el pico de aparición suele encontrarse entre los 15 y los 19 años.

¿Cuánto dura un ataque de pánico?

En la mayoría de los casos, un ataque de pánico alcanza su máxima intensidad entre los 3 y 5 minutos y suele disminuir de manera progresiva en un período aproximado de 10 a 15 minutos.

Después del episodio, es frecuente experimentar cansancio, tensión muscular o una sensación persistente de ansiedad durante algún tiempo.

¿Por qué aparecen los ataques de pánico?

No existe una única causa que explique por qué aparecen. Actualmente, la investigación respalda un modelo biopsicosocial, que entiende el trastorno de pánico como el resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y ambientales.

El modelo integrador de David Barlow: la triple vulnerabilidad

Uno de los modelos con mayor respaldo científico es el propuesto por el psicólogo David H. Barlow. Según este enfoque, las personas pueden presentar diferentes niveles de vulnerabilidad.

Vulnerabilidad biológica

Algunas personas poseen una mayor predisposición genética o una mayor sensibilidad del sistema nervioso para responder con ansiedad frente al estrés. Aquí suelen incluirse las tendencias a una afectividad negativa, la introversión, la inhibición ante lo desconocido.

Vulnerabilidad psicológica

Las experiencias tempranas y los aprendizajes influyen en la manera en que interpretamos el mundo y nuestras propias emociones. Cuando una persona desarrolla la creencia de que las sensaciones físicas son peligrosas o de que no podrá afrontar determinadas situaciones, es más probable que experimente miedo intenso frente a los síntomas de ansiedad. Aquí suelen mencionarse estilos educativos hiper controladores y también de apego inseguro entre el niño y sus cuidadores.

Factores ambientales

Situaciones como pérdidas significativas, conflictos interpersonales prolongados, problemas laborales, cambios importantes o períodos de elevado estrés pueden actuar como desencadenantes en personas vulnerables.

¿Qué diferencia existe entre un ataque de pánico y el trastorno de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio aislado o esporádico de miedo intenso acompañado por síntomas físicos y cognitivos.

El trastorno de pánico, en cambio, se diagnostica cuando esos ataques son recurrentes e inesperados y la persona desarrolla durante al menos un mes una preocupación persistente por volver a experimentarlos o modifica significativamente su comportamiento para evitarlos.

Como consecuencia, algunas personas dejan de conducir, utilizar transporte público, viajar, hacer ejercicio o permanecer solas por temor a que ocurra un nuevo episodio.

Un círculo vicioso

Los ataques de pánico inesperados pueden ocurrir ocasionalmente en la población general. Sin embargo, según el modelo de Barlow, el trastorno de pánico se desarrolla cuando la persona comienza a interpretar esos episodios como extremadamente peligrosos, impredecibles e incontrolables.

A partir de ese momento aparece un intenso miedo a sufrir un nuevo ataque. Esta preocupación lleva a una vigilancia constante de las sensaciones corporales y la evitación de ciertas situaciones, lo que incrementa la ansiedad y favorece la aparición de nuevos episodios.

Este círculo vicioso constituye uno de los principales mecanismos que mantienen el trastorno.

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