Más allá del déficit: el TDAH desde sus fortalezas y recursos
Durante décadas, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) fue estudiado casi exclusivamente desde sus dificultades: problemas de atención, impulsividad, hiperactividad, desafíos en las funciones ejecutivas, dificultades interpersonales y el impacto en el rendimiento académico y laboral.
Si bien estos aspectos forman parte del cuadro clínico, hoy la investigación comienza a plantear una pregunta diferente: ¿cómo podemos comprender el TDAH desde una perspectiva más amplia?
Pasar de una mirada centrada únicamente en las dificultades hacia una comprensión más integral puede contribuir a reducir el estigma, fortalecer la autoestima y favorecer una mejor calidad de vida. Esto no implica negar los desafíos que conlleva el TDAH, sino reconocer que las personas son mucho más que un conjunto de síntomas y que, en algunos casos, ciertas características asociadas al trastorno también pueden convertirse en recursos valiosos.
En esta línea, un estudio publicado en Comprehensive Psychiatry (2024) exploró la relación entre distintos rasgos del TDAH y una serie de fortalezas autorreportadas en casi 700 adultos de la población general.
Los resultados aportan evidencia interesante para comprender el TDAH desde el paradigma de la neurodiversidad, un enfoque que propone valorar la diversidad del funcionamiento cerebral sin reducirla exclusivamente al déficit.
¿Qué encontró la investigación?
Los investigadores analizaron diez características que estudios cualitativos previos habían identificado como posibles fortalezas relacionadas con el TDAH. Sin embargo, no todas fueron confirmadas por los datos cuantitativos.
Las asociaciones más consistentes aparecieron en tres dimensiones.

Uno de los hallazgos más sólidos fue la relación entre los rasgos de TDAH y el hiperenfoque.
Aunque el TDAH suele asociarse con dificultades para sostener la atención, muchas personas describen la experiencia opuesta cuando una actividad despierta un alto nivel de interés o motivación. Esto les permite concentrarse durante largos períodos con una intensidad poco frecuente.
Este estado puede facilitar el aprendizaje profundo, la creatividad o la resolución de problemas complejos. Sin embargo, también tiene una contracara: la dificultad para interrumpir la actividad o cambiar el foco atencional cuando es necesario.
Por eso, el hiperenfoque no debe entenderse como una ventaja en sí misma, sino como una característica cuyo impacto depende del contexto y de la capacidad de autorregulación.

Otra de las asociaciones encontradas fue la sensibilidad en el procesamiento sensorial.
Las personas con mayores rasgos de TDAH tendían a mostrar una percepción más intensa de los estímulos del ambiente, tanto positivos como negativos.
Esta sensibilidad puede expresarse de distintas maneras:
percibir detalles que otras personas pasan por alto; responder con mayor intensidad a ruidos, luces o entornos caóticos; experimentar una mayor sensibilidad estética frente al arte, la música o la naturaleza; captar rápidamente cambios en el ambiente.
En algunos contextos esto puede resultar una fortaleza, mientras que en otros puede convertirse en una fuente de sobrecarga sensorial. El estudio refuerza la importancia de adaptar los entornos a las necesidades individuales.

La investigación también encontró una asociación positiva entre los rasgos de TDAH y la flexibilidad cognitiva.
Esta capacidad hace referencia a la posibilidad de cambiar de estrategia, considerar diferentes perspectivas o adaptarse frente a situaciones nuevas.
En la práctica, puede favorecer habilidades como:
generar soluciones alternativas; pensar de manera menos rígida; responder con rapidez ante cambios inesperados; integrar distintas ideas para resolver un problema.
Aunque no todas las personas con TDAH presentan esta característica, comprender esta diversidad puede ser especialmente útil en ámbitos educativos y laborales.
La evidencia científica comienza a mostrar que algunas características, como el hiperenfoque, la sensibilidad al entorno o la flexibilidad cognitiva, aparecen con mayor frecuencia en personas con rasgos de TDAH y pueden convertirse en recursos cuando encuentran el contexto adecuado.
¿Existen diferencias según el perfil de síntomas?
Si: los investigadores observaron que las personas con mayor predominio de rasgos de hiperactividad e impulsividad también mostraban asociaciones con una mayor curiosidad y un uso más frecuente del humor.
Esto recuerda que el TDAH no se presenta de manera homogénea: tanto los desafíos como las fortalezas pueden variar según el perfil clínico de cada persona.
Un dato importante: no todas las fortalezas fueron confirmadas
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que también cuestionó algunas ideas que circulaban en investigaciones previas.
Características como la perseverancia, el entusiasmo o la sociabilidad habían sido mencionadas por muchas personas con TDAH en estudios cualitativos. Sin embargo, en esta investigación no mostraron una asociación positiva consistente.
Esto pone de manifiesto una idea fundamental: no todas las personas con TDAH comparten las mismas fortalezas y no conviene convertir estas características en nuevos estereotipos.
Hablar de fortalezas no significa esperar que todas las personas con TDAH sean especialmente creativas, curiosas o flexibles. Cada trayectoria es única.
¿Por qué es importante reconocer las fortalezas?
Históricamente, la atención clínica estuvo orientada a identificar síntomas y reducir el impacto de las dificultades.
Sin embargo, conocer también los recursos personales puede aportar beneficios importantes.
Desde una perspectiva clínica, incorporar las fortalezas en los procesos de psicoeducación puede ayudar a:
- disminuir el autoestigma
- fortalecer la autoestima
- favorecer una identidad menos centrada en el déficit
- promover intervenciones más personalizadas
- identificar contextos donde cada persona pueda desplegar mejor sus capacidades.
Este enfoque resulta especialmente relevante en adolescentes y adultos, quienes con frecuencia llegan al diagnóstico después de años de experimentar frustraciones, críticas o dificultades para comprender su propio funcionamiento.
Una mirada más completa sobre el TDAH
Hablar de fortalezas no significa romantizar el TDAH ni minimizar los desafíos reales que las personas enfrentan.
El TDAH continúa siendo una condición del neurodesarrollo que puede afectar el desempeño académico, laboral, emocional y social. Las dificultades en la atención, la planificación, la organización o el control de impulsos siguen requiriendo una evaluación clínica rigurosa y, cuando corresponde, un tratamiento integral.
Sin embargo, comprender el TDAH únicamente desde aquello que resulta difícil ofrece una imagen incompleta.
En definitiva, el desafío no es reemplazar una mirada por otra, sino integrar ambas. Reconocer las dificultades sin perder de vista las fortalezas permite construir una comprensión más humana, más precisa y más respetuosa de la diversidad del funcionamiento cognitivo. En CIC podemos ayudarte.
Bibliografía
Schippers LM, Greven CU, Hoogman M. Associations between ADHD traits and self-reported strengths in the general population. Comprehensive Psychiatry. 2024;130:152461.
