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El mindset del TDAH: los lentes con los que nos vemos y nos relacionamos con el mundo – Parte 2 

Por Lic. María Florencia Alguero y Lic. Lucía Montero · 2 nov 2026 · 4 min de lectura

El mindset del TDAH o “los lentes con los que miramos”  es la forma en que interpretamos nuestras experiencias, nos percibimos a nosotros mismos y lo que sucede a nuestro alrededor. En las personas con TDAH, ciertas experiencias repetidas contribuyen a “empañar” los lentes con creencias que influyen en cómo entendemos las dificultades, leemos las reacciones de los demás y pensamos sobre nuestro futuro.

Estos lentes no determinan una única manera de vivir el TDAH, pero pueden condicionar nuestra idea sobre lo que somos y de lo que podemos hacer. 

Reconocerlos permite cuestionar nuestras ideas, incorporar otros puntos de vista y descubrir nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo.

Veamos algunas de estas creencias.

«El mundo es injusto»: la percepción de injusticia se vuelve recurrente

Otra posible dimensión de esta mentalidad negativa es una percepción persistente de injusticia.

El «nunca es suficiente» (insaciabilidad), la inflexibilidad y la baja tolerancia a la frustración pueden contribuir a experimentar determinadas situaciones como especialmente injustas, sobre todo si las circunstancias no coinciden con las expectativas de la persona.

En algunos casos, está presente un estilo cognitivo rígido o dicotómico: una vez establecida una interpretación de la situación, resulta difícil considerar perspectivas alternativas o matices.

Esto no significa que las situaciones de injusticia sean imaginarias o que las personas con TDAH interpreten siempre incorrectamente lo que sucede. El punto central es que, cuando esta percepción se vuelve recurrente, puede convertirse en una fuente sostenida de tensión emocional y afectar los vínculos con otras personas.

«Los demás están enojados conmigo»:  cómo interpretamos las reacciones del entorno interpretar las reacciones del entorno

Otra creencia que puede aparecer es la sensación de que los demás están permanentemente molestos o enojados con uno.

Algunas conductas asociadas al TDAH, como la impulsividad o las dificultades para gestionar el tiempo, pueden generar frustración en el entorno. Sin embargo, cuando la percepción de que los demás están enfadados se vuelve generalizada, podemos interpretar esas reacciones como una confirmación de que no nos comprenden, nos juzgan o están en nuestra contra, en lugar de revisar qué está sucediendo en la interacción.

Esto puede dar lugar a respuestas defensivas, de irritabilidad o enojo, que, a su vez, intensifican el conflicto inicial y refuerzan la percepción de que los demás están molestos con nosotros.

«Tengo poco que ofrecer a los demás»: el impacto en la autoestima

La autoestima también está relacionada con la percepción de que nuestras acciones tienen un impacto positivo en otras personas.

Cuando una persona con TDAH construye una percepción negativa de sí misma, puede llegar a considerar que aporta poco o nada a la vida de los demás, incluso que a veces «se la complica» debido al TDAH. Esta creencia puede afectar tanto la sensación de competencia como el valor personal.

«Las cosas no van a mejorar»: cómo se construye una expectativa negativa del futuro

El pesimismo sobre el futuro puede aparecer como resultado de la interacción entre las creencias anteriores.

Cuando una persona siente que tiene poco control sobre su vida, atribuye sus éxitos a la suerte, interpreta sus errores como una muestra de su incapacidad, percibe a los demás como enojados o incomprensivos y no logra reconocer aquello que puede aportar, resulta difícil construir una expectativa positiva sobre el futuro.

En este contexto, surge una profecía autocumplida de fracaso: si esperamos que las cosas continúen saliendo mal, nuestras decisiones y conductas terminan orientándose , de alguna manera, en esa dirección.

Así surge un ciclo entre fracaso esperado y fracaso real, que refuerza una perspectiva cada vez más pesimista y la sensación de desesperanza.

El TDAH como punto de partida, no de llegada

Tener TDAH puede explicar determinadas dificultades en el funcionamiento cotidiano.
Sin embargo, no es un punto de llegada de nosotros mismos. Por el contrario, es un punto de partida para construir recursos, desarrollar habilidades y comprender qué necesitamos.

En CIC contamos con un equipo de expertos para acompañarte en el diagnóstico diferencial, evaluación y tratamiento de TDAH. Consultános.

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